23 febrero 2012

Reflexión sobre el rol de vanguardia en la acción de masas

Es malo equivocarse, pero peor es no aprender de los errores.

La lucha, cuando toma la ofensiva, causa contradicciones entre lo viejo y lo nuevo, entre las formas habituales de tipo propagandístico y las formas de acción de masas.

Evitando todo tipo de oportunismo, especialmente el reformista (de carácter legalista), pero también el izquierdista (que ignora la necesidad de maniobrar o pactar cualquiera sea la circunstancia), hay que asumir el rol de vanguardia y liderar la lucha de las masas.

El éxito no vendrá de forma instantánea, la acumulación de fuerzas es progresiva. Pero sin luchas concretas, luchas que la vanguardia lidere y sitúe en términos de conflicto de clase, toda frase es hueca y está condenada a acumular polvo en los libros de teoría.

Adrián Jota

10 enero 2012

Si todo está tan mal, ¿por qué la juventud no se mueve?

El fuerte contraste entre la realidad vivida por la juventud antes y después de la actual crisis capitalista, está haciendo que ésta abandone su anterior "falsa conciencia", adquiera conciencia de clase y empiece a sumarse a la lucha organizada de la juventud comunista.

El oportunismo reformista y el oportunismo izquierdista están desacreditados.

El movimiento de la juventud es un reflejo del movimiento de la sociedad en general. Hace apenas dos años, la inmensa mayoría de la clase obrera carecía de un nivel mínimo de conciencia de clase. De esta manera, resultaba algo extraordinario que un joven adquiriera esta conciencia, por las facilidades existentes para una mayoría y la limitadísima preocupación política que existía en el seno de sus familias.

Únicamente algún hijo/a perteneciente a las capas intelectuales (proletariado intelectual, semiproletariado, pequeña burguesía), se animaba a integrar las filas del movimiento juvenil.

De todas formas, como es evidente, en ese contexto social y en base a su condición social, su orientación política difería bastante del movimiento comunista. Normalmente se integraba en organizaciones reformistas, cercanas a la socialdemocracia, cuyo ámbito de actuación se centraba principalmente en el ecologismo, el feminismo y el antifascismo (los tres enfocados desde una perspectiva reformista).

También había otros jóvenes que sumidos en posiciones pueriles decidían integrarse en organizaciones ultraizquierdistas de carácter – normalmente – libertario, cuyo funcionamiento se realizaba (y se sigue realizando) más por amiguismo que por una visión política seria.

No faltaban los casos extraordinarios de jóvenes que se organizaban en organizaciones comunistas; sin embargo, como digo, eran extraordinarios.

Pero la época de bonanza del capitalismo ya terminó hace unos años. El capitalismo “bueno”, que ofrecía bienestar hipotecado a una parte privilegiada de la clase obrera, ha dado paso a un capitalismo “malo”, el verdadero capitalismo, un capitalismo sin máscara, que no puede camuflar sus contradicciones y arremete sin piedad contra los derechos laborales y sociales.

Es ahora, tres años después del estallido de la crisis, cuando la clase trabajadora y las clases populares van tomando conciencia. Y esa toma de conciencia por parte de la sociedad en general, va reflejándose en la juventud, que empieza a ser consciente de la penosa situación que va a ocupar en la fase del capitalismo en la que entramos, en la cual la oligarquía quiere aumentar su tasa de ganancia (sus beneficios) destruyendo lo que le sobra: puestos de trabajo y derechos laborales. Es aquí donde se demuestra el antagonismo de intereses entre la burguesía y la clase obrera. Es aquí donde urge una respuesta por parte de la clase obrera.

En la progresiva toma de conciencia por parte de la juventud, un sector de esta empieza a organizarse en torno al proyecto comunista. Y es que una de las características de la juventud, que la hacen un sector social especialmente revolucionario, es que tiene una gran iniciativa, superior la iniciativa que puede tener el resto de la sociedad, al no tener definido un proyecto definitivo en su vida (familia, hijos, trabajo, etc.) y no estar enteramente contaminada por las ideas capitalistas, que llenan de prejuicios y falsas ideas del mundo, especialmente con respecto a los ideales comunistas.

Gracias a ésto, cada vez más jóvenes ven en el marxismo-leninismo su proyecto y el proyecto de toda la juventud y todo el Pueblo trabajador, y se organizan en las organizaciones juveniles comunistas.

Las reivindicaciones obreras ya no son un tabú para la juventud. Y cada vez lo serán menos en medida que se vaya profundizando la crisis estructural del capitalismo. Ahora las reivindicaciones laborales toman un cariz de primer orden. Los jóvenes asisten a las movilizaciones sindicales: manifestaciones, concentraciones, protestas… y se informan acerca de cómo les afectan las contarreformas que está aplicando el gobierno. La juventud ya no se deja engañar por “consignazos” vacíos de contenido, sin un fondo político detrás. Ahora exigen medidas concretas para acabar con la pésima situación actual y quieren saber a dónde conducen esas medidas.

Para fortalecer la creciente conciencia social de la juventud, formada principalmente de forma espontánea como fruto de la realidad social que viven, es ahora más que nunca necesario el papel de la vanguardia juvenil comunista, de la juventud comunista, que mediante sus análisis indique hacia dónde debe golpear el conjunto de la juventud para que las fuerzas obreras y populares avancen, en detrimento de las fuerzas burguesas y capitalistas. Para ello es necesario explicar que la juventud y la clase trabajadora comparten un mismo proyecto, y que la conquista de los objetivos del movimiento juvenil pasa por la conquista de los derechos de la clase trabajadora.

Adrián Jota

Artículo publicado en la octava edición de Ofensiva, boletín del PCPE en Aragón (abril 2011). El presente contiene algunas modificaciones con respecto al artículo original.

10 abril 2011

Sobre la izquierda anticapitalista anti-obrera

¿Qué organización se esfuerza por que la política deje ser un lujo al alcance únicamente de la burguesía y la intelectualidad? ¿Qué organización no se avergüenza de luchar por los hombres y las mujeres embrutecidos/as, sucios/as y groseros/as de la clase trabajadora?

Actualmente, la "izquierda" aragonesa se encuentra hegemonizada por la progresía cretina, con sus habituales alardes de intelectualismo y sus repugnantes actitudes infantilistas. Esta autodenominada "izquierda", en absoluto pretende que la política llegue a la clase trabajadora. Tiene miedo a hablar de clases sociales, de lucha de clases, de dictadura del proletariado. No en vano, su campo de actuación es el movimiento estudiantil (donde se localiza una juventud alienada e ingenua) y los movimientos sociales (tomados por la intelectualidad "cultureta"), solo intervienen en el movimiento obrero cuando tocan a alguno de los suyos.

Para justificar ante el resto de organizaciones de izquierda sus nefastas actitudes y posiciones, engalanan su discurso con frases pseudo-revolucionarias y continuos consignazos por la democracia y la libertad (¿por cuál democracia y por qué libertad?), demostración de que su "izquierda" no se aleja ni lo más mínimo de la política burguesa oportunista que practican la inmensa mayoría de los partidos (burgueses, claro) y de la cual la clase trabajadora ya está aborrecida (y con razón).

Nuestra tarea como comunistas es destapar la mentira de esta falsa izquerda, a la cual le da auténtico asco el embrutecimiento, suciedad y grosería de la clase trabajadora, precisamente porque de trabajadores tienen poco y porque su objetivo no es llegar a estos.

Mientras no se destape totalmente su mentira y dejen de tener la hegemonía en los diversos movimientos, la clase trabajadora no hará más que alejarse de las posiciones de izquierda. ¡Y no nos echemos la manos a la cabeza por ello! Esa "izquierda" lo tiene más que merecido. Es una izquierda oportunista y extramadamente demagoga.

En la actualidad, y en el caso concreto de Aragón, esta "izquierda" está representada mayormente por el partido "Izquierda Anticapitalista", que día tras día muestra sus inmensas contradicciones se mueva por donde se mueva.

Tengamos bien presente lo siguiente: la validez de una organización se demuestra en la práctica; no es más revolucionario el que lo repite más veces ni el que lo grita más fuerte ni el que usa la consigna más pegadiza.

Adrián Jota

08 marzo 2011

La concepción idealista de la socialdemocracia y la concepción materialista del comunismo

La posición de clase de la socialdemocracia se palpa cada vez que uno de sus representantes abre la boca para defender causas justas.

En el día de hoy lo hemos podido ver con motivo de la celebración del 8 de marzo, día de la mujer trabajadora. Los socialdemócratas del PSOE han asegurado defender la igualdad entre hombres y mujeres, han dicho estar en contra de la violencia machista... pero sus reivindicaciones se quedan en palabrarería. Y los cambios no se realizan mediante palabras sino mediante acciones.

Y es que la posición de la socialdemocracia no es la posición de la clase trabajadora sino la posición de la clase capitalista, de la burguesía. La burguesía tiene una concepción idealista del mundo, no una concepción materialista. Es por ello que se llena la boca hablando de lo que van a hacer y luego no hacen nada.

¿Por qué se produce esto? Porque el sistema capitalista está agotado. Los defensores de este sistema deben adherirse a concepciones idealistas porque el capitalismo que defienden no puede deparar a la mayoría de la población mundial nada más que desempleo, pobreza y marginación en la práctica. Es una forma que emplean los socialdemócratas de autoengañarse a si mismos, es una forma de justificar el sistema. No son capaces de superar los límites marcados por el capitalismo puesto que ellos son también parte del capitalismo.

La crisis está demostrando el verdadero carácter de la socialdemocracia. Su posición social no es en absoluto la posición de la clase trabajadora.

Los trabajadores y las trabajadoras no queremos oir palabras bonitas sobre lo ideal que sería un capitalismo sin explotación, sin pobreza y sin marginación. El capitalismo sin explotación, sin pobreza y sin marginación no existe. La única forma de abolir la explotación, la pobreza y la marginación es aboliendo el sistema capitalista.

La socialdemocracia, así como todas las posiciones idealistas, no son realistas porque no buscan cambiar la realidad material. Es necesario que la clase trabajadora asuma como propias las posturas del comunismo (marxismo-leninismo), que al tener una concepción materialista del mundo no solo se dedica a hablar, sino que también actúa.

El marxismo-leninismo es la única salida real de la clase trabajadora. Y debe ser la propia clase trabajadora quien, guiándose por la ciencia marxista-leninista, haga la revolución y conquiste el poder político, antesala de los cambios sociales tan necesarios para la sociedad actual.

Adrián Jota

24 febrero 2011

¿Es posible que no lo veáis, camaradas?

Extraído del blog "La imprenta de Far":

A toda esa fracción de la izquierda/ "izquierda" que anda despistada, desperdigada e irresponsable le dedico estas palabras.

Túnez y Egipto no son lo mismo que Libia. El Imperio no dedica a las dos primeras ni una sílaba de amenaza. De pronto, Libia es el mal de males que merece mucho más que una simple amonestación.

¿No os dais cuenta, camaradas?

En Bahrein corren ríos de sangre y en Arabia Saudí el poderío transnacional yanqui mima a la familia real wahabí que vela por el precioso y preciado oro negro. Washington no llora por la injusticia social que sienten en sus carnes los siervos sometidos a tales autocracias.

¿No lo tenéis claro, camaradas?

De Marruecos casi no nos hablan; del legítimo furor de la población de Sanaa (Yemen) apenas se nos comenta una frase ni dónde ubicar este lugar en el mapa. Cuentan poco de Wisconsin, de la rebelde Grecia que vuelve a la carga gracias a sus respetables trabajadores, de las revueltas estudiantiles boricuas, duramente reprimidas. Europa se moverá en masa en la primera quincena de marzo. La urgente solidaridad se abre paso por la opresión injustificable.

¿No asociáis ideas, camaradas?

Libia goza del mayor IDH de África, seguida de cerca por Zimbabwe, nación demonizada por tener un Presidente con muy elevada dignidad. Es Libia más que rica en petróleo y gas natural. Nuevos yacimientos han sido hallados no hace mucho. Los recursos naturales son de pública titularidad en la tierra del Coronel del Libro Verde. No se puede saquear por las malas sin antes criminalizar.

¿Empezáis a pillar algo, camaradas?

El nivel de vida libio es relativamente alto. Proliferan celulares, cámaras de fotos digitales y grabadoras de video de última generación. Pero nadie ha exhibido imagen o sonido alguno que otorgue credibilidad a quienes bombardean de mala fe acusaciones de masacres a civiles o bulos sobre artefactos lanzados desde la nubes contra un pueblo indefenso.

¿Pecáis de exceso de confianza, camaradas?

Atrás quedaron las incubadoras kuwaitíes, la contrarrevolución rumana, los autoatentados del 11-S, las armas de destrucción masiva que nunca aparecieron porque no podían aparecer, las falsas víctimas del Tíbet y las verdaderas que no se mencionan. Podrían ocuparse de los policías ahorcados libios, podrían aludir a los macarras y beodos que destrozan ciudades y asesinan a sus compatriotas. Los que unos llaman mártires bien pudieran ser los victimarios. Nada nuevo bajo el sol.

¿Os chupáis el dedo, camaradas?

Cartelitos en que alguien escribió "Hopeless" bajo el rostro de Gadafi. Banderas que evocan corrupción y miseria, penosos años bajo el monarca Idris. No hay nada cándido ni natural en los alaridos que reclaman nuevos tiempos, nuevos jefes, nuevo régimen. Son invocaciones de patrones y ladrones que no entienden de "fair play".

¿Aún desconocéis las largas y mugrientas manos de la CIA y el Pentágono, camaradas?

En Trípoli miles de manifestantes claman ante el resto del mundo que están con Muammar, que son antiimperialistas, que no quieren ser Faluya , que rechazan protectorados, fideicomisos y demás, que no hay guerra civil aunque haya quienes trabajen para provocarla, que Falsimedia y organizaciones de derechos humanos, como bellacos, colocan en el punto de mira al Estado que no se doblega ni ante ONU ni ante nadie. La cadena Telesur tiene enviado a la zona a uno de los pocos corresponsales honestos que aseguran que unos cuantos, numerosos, pretenden representar todos los intereses nacionales. No son patriotas, son traidores al grueso de sus propios conciudadanos.

¿Acaso no veis, camaradas, atisbo de confabulación?

Las "guerras humanitarias" son guerras imperialistas. No van a salvar vidas, van a originar más muertes que las que afirman querer evitar. No se puede juzgar si no se ve, no puede hacérsele el juego a la Clinton, al Tío Sam-Tom, a la UE, a la NATO, a un depravado Consejo de Seguridad, a una prensa sin voz propia ni escrúpulos. Jamás de los jamases un destripador podrá dar disertaciones de filantropía.

¿Cuándo vais a aprender, camaradas? ¿Sois como Sísifo y su mole pétrea? ¿Le habéis cogido el gusto a ciertas complicidades, conscientes o inconscientes?

¿Desestabilizar más el planeta es para vosotros una especie de moda macabra? Me atrevo a decir que habéis hecho del sadomasoquismo una afición cotidiana.

¿Es posible que no veáis, camaradas, vuestro impertinente tanto de culpa?

¿Os habéis precipitado o ya es demasiado tarde?

Responded, mas no os vayáis por la tangente.

Esforzaos en recapacitar.

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