
Extraído de Xinhua:
El gobierno de Cuba inició un proceso de reordenamiento de la fuerza laboral y su remuneración, como parte de una política de "actualización del modelo económico" cubano en busca de eficiencia.
En la última década, las autoridades dirigieron los esfuerzos para disminuir de manera gradual el índice de desocupación, que llegó a ser de 1,7 por ciento al cierre del pasado año, la cifra más baja de la historia del país, según datos del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social.
La población económicamente activa reportada en esa etapa ascendía a 6.840.700 cubanos, de los casi 11,2 millones de habitantes, con una ocupación cercana a los 5.072.400.
Se trataba de un programa basado en reducir la cifra de desempleados mediante la creación de empleos con repercusión social, sobre todo en los sectores de educación, cultura, salud y servicios a la población.
Sin embargo, el presidente Raúl Castro, cuando asumió de manera oficial su cargo el 24 de febrero de 2008, anunció cambios, incluso "estructurales", para "perfeccionar" el socialismo y eliminar, de manera gradual, las "excesivas prohibiciones y regulaciones" que pesaban sobre la ciudadanía.
En abril último, durante el congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, Castro reconoció la existencia de un millón de trabajadores sobrantes por el vicio de las "plantillas infladas".
Luego, en la sesión ordinaria del parlamento celebrada el 1 de agosto, Castro señaló que un conjunto de medidas para acometer, por etapas, reducirían las plantillas "considerablemente abultadas" en el sector estatal.
En línea con esas transformaciones dentro del proceso de "actualización del modelo económico" del país, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) anunció la víspera el cierre de más de medio millón de puestos de trabajo del sector estatal hasta el 31 de marzo de 2011.
Al propio tiempo, se impulsará el hasta ahora pequeño sector privado, al que "se moverán cientos de miles de trabajadores en los próximos años", informó la central obrera, única en la isla.
Desde hace varios meses, el Ejecutivo anunció el objetivo de ampliar el ejercicio del "trabajo por cuenta propia" y su utilización como una alternativa más de empleo de los trabajadores excedentes, bajo un régimen tributario como contribución a la seguridad social.
Otras opciones para ese personal excesivo en sectores no productivos son la construcción y la agricultura, esferas castigadas por el déficit de fuerza de trabajo.
El Estado cubano, apuntó la CTC, "no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas", toda vez que las pérdidas resultantes "lastran la economía, resultan contraproducentes, generan malos hábitos y deforman la conducta de los trabajadores". Estos cambios en la política de empleo se aplicarán de forma gradual y progresiva, e iniciarán de inmediato, además de que su magnitud e incidencia abarcarán a todos los sectores.
Expertos locales consideran que la concepción paternalista y en ocasiones demasiado centralizada del Estado, combinada con las deformaciones del igualitarismo, ha servido de incubadora al cáncer de las plantillas infladas y ha contribuido a restarle méritos y valor al trabajo.
Paralelo a la reducción de trabajadores estatales se procederá además a reducir los "abultados" gastos sociales y eliminar gratuidades "indebidas", subsidios "excesivos", el estudio como fuente de empleo y la jubilación anticipada.
Con ese objetivo, también se modificará el actual tratamiento laboral y salarial para los obreros disponibles e interruptos, pues "ya no será posible aplicar la fórmula de proteger o subsidiar salarialmente de forma indefinida a los trabajadores".
La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) informó que el Estado tuvo que desembolsar en el primer semestre de este año, por subsidios pagados por enfermedad profesional y accidente de trabajo, 393,1 millones de pesos más en relación con igual período de 2009.
En total, se beneficiaron por esos conceptos a más de 20.400 cubanos, casi el doble de los contabilizados en la etapa enero-junio del pasado año.
Raúl Castro ha reiterado como prioridad del país el objetivo de satisfacer las necesidades básicas de la población, tanto materiales como espirituales, pero todo a partir del fortalecimiento sostenido de la economía y de su base productiva.
También ha insistido en que "la Revolución no dejará a nadie desamparado, luchará por crear las condiciones para que todos los cubanos tengan empleos dignos".
La CTC sostiene que Cuba enfrenta la "urgencia" de avanzar de manera económica, organizar mejor la producción, potenciar las reservas de productividad, elevarla, y mejorar la disciplina y la eficiencia.
Para ello, agregó, resulta "necesario e impostergable" introducir estos cambios en la economía y la sociedad, para "transformar y hacer más eficiente" el actual proceso productivo y laboral, como parte de "la voluntad y la determinación de continuar la construcción del socialismo", sostuvo el organismo.
El gobierno de Cuba inició un proceso de reordenamiento de la fuerza laboral y su remuneración, como parte de una política de "actualización del modelo económico" cubano en busca de eficiencia.
En la última década, las autoridades dirigieron los esfuerzos para disminuir de manera gradual el índice de desocupación, que llegó a ser de 1,7 por ciento al cierre del pasado año, la cifra más baja de la historia del país, según datos del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social.
La población económicamente activa reportada en esa etapa ascendía a 6.840.700 cubanos, de los casi 11,2 millones de habitantes, con una ocupación cercana a los 5.072.400.
Se trataba de un programa basado en reducir la cifra de desempleados mediante la creación de empleos con repercusión social, sobre todo en los sectores de educación, cultura, salud y servicios a la población.
Sin embargo, el presidente Raúl Castro, cuando asumió de manera oficial su cargo el 24 de febrero de 2008, anunció cambios, incluso "estructurales", para "perfeccionar" el socialismo y eliminar, de manera gradual, las "excesivas prohibiciones y regulaciones" que pesaban sobre la ciudadanía.
En abril último, durante el congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, Castro reconoció la existencia de un millón de trabajadores sobrantes por el vicio de las "plantillas infladas".
Luego, en la sesión ordinaria del parlamento celebrada el 1 de agosto, Castro señaló que un conjunto de medidas para acometer, por etapas, reducirían las plantillas "considerablemente abultadas" en el sector estatal.
En línea con esas transformaciones dentro del proceso de "actualización del modelo económico" del país, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) anunció la víspera el cierre de más de medio millón de puestos de trabajo del sector estatal hasta el 31 de marzo de 2011.
Al propio tiempo, se impulsará el hasta ahora pequeño sector privado, al que "se moverán cientos de miles de trabajadores en los próximos años", informó la central obrera, única en la isla.
Desde hace varios meses, el Ejecutivo anunció el objetivo de ampliar el ejercicio del "trabajo por cuenta propia" y su utilización como una alternativa más de empleo de los trabajadores excedentes, bajo un régimen tributario como contribución a la seguridad social.
Otras opciones para ese personal excesivo en sectores no productivos son la construcción y la agricultura, esferas castigadas por el déficit de fuerza de trabajo.
El Estado cubano, apuntó la CTC, "no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas", toda vez que las pérdidas resultantes "lastran la economía, resultan contraproducentes, generan malos hábitos y deforman la conducta de los trabajadores". Estos cambios en la política de empleo se aplicarán de forma gradual y progresiva, e iniciarán de inmediato, además de que su magnitud e incidencia abarcarán a todos los sectores.
Expertos locales consideran que la concepción paternalista y en ocasiones demasiado centralizada del Estado, combinada con las deformaciones del igualitarismo, ha servido de incubadora al cáncer de las plantillas infladas y ha contribuido a restarle méritos y valor al trabajo.
Paralelo a la reducción de trabajadores estatales se procederá además a reducir los "abultados" gastos sociales y eliminar gratuidades "indebidas", subsidios "excesivos", el estudio como fuente de empleo y la jubilación anticipada.
Con ese objetivo, también se modificará el actual tratamiento laboral y salarial para los obreros disponibles e interruptos, pues "ya no será posible aplicar la fórmula de proteger o subsidiar salarialmente de forma indefinida a los trabajadores".
La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) informó que el Estado tuvo que desembolsar en el primer semestre de este año, por subsidios pagados por enfermedad profesional y accidente de trabajo, 393,1 millones de pesos más en relación con igual período de 2009.
En total, se beneficiaron por esos conceptos a más de 20.400 cubanos, casi el doble de los contabilizados en la etapa enero-junio del pasado año.
Raúl Castro ha reiterado como prioridad del país el objetivo de satisfacer las necesidades básicas de la población, tanto materiales como espirituales, pero todo a partir del fortalecimiento sostenido de la economía y de su base productiva.
También ha insistido en que "la Revolución no dejará a nadie desamparado, luchará por crear las condiciones para que todos los cubanos tengan empleos dignos".
La CTC sostiene que Cuba enfrenta la "urgencia" de avanzar de manera económica, organizar mejor la producción, potenciar las reservas de productividad, elevarla, y mejorar la disciplina y la eficiencia.
Para ello, agregó, resulta "necesario e impostergable" introducir estos cambios en la economía y la sociedad, para "transformar y hacer más eficiente" el actual proceso productivo y laboral, como parte de "la voluntad y la determinación de continuar la construcción del socialismo", sostuvo el organismo.
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