10 enero 2012

Si todo está tan mal, ¿por qué la juventud no se mueve?

El fuerte contraste entre la realidad vivida por la juventud antes y después de la actual crisis capitalista, está haciendo que ésta abandone su anterior "falsa conciencia", adquiera conciencia de clase y empiece a sumarse a la lucha organizada de la juventud comunista.

El oportunismo reformista y el oportunismo izquierdista están desacreditados.

El movimiento de la juventud es un reflejo del movimiento de la sociedad en general. Hace apenas dos años, la inmensa mayoría de la clase obrera carecía de un nivel mínimo de conciencia de clase. De esta manera, resultaba algo extraordinario que un joven adquiriera esta conciencia, por las facilidades existentes para una mayoría y la limitadísima preocupación política que existía en el seno de sus familias.

Únicamente algún hijo/a perteneciente a las capas intelectuales (proletariado intelectual, semiproletariado, pequeña burguesía), se animaba a integrar las filas del movimiento juvenil.

De todas formas, como es evidente, en ese contexto social y en base a su condición social, su orientación política difería bastante del movimiento comunista. Normalmente se integraba en organizaciones reformistas, cercanas a la socialdemocracia, cuyo ámbito de actuación se centraba principalmente en el ecologismo, el feminismo y el antifascismo (los tres enfocados desde una perspectiva reformista).

También había otros jóvenes que sumidos en posiciones pueriles decidían integrarse en organizaciones ultraizquierdistas de carácter – normalmente – libertario, cuyo funcionamiento se realizaba (y se sigue realizando) más por amiguismo que por una visión política seria.

No faltaban los casos extraordinarios de jóvenes que se organizaban en organizaciones comunistas; sin embargo, como digo, eran extraordinarios.

Pero la época de bonanza del capitalismo ya terminó hace unos años. El capitalismo “bueno”, que ofrecía bienestar hipotecado a una parte privilegiada de la clase obrera, ha dado paso a un capitalismo “malo”, el verdadero capitalismo, un capitalismo sin máscara, que no puede camuflar sus contradicciones y arremete sin piedad contra los derechos laborales y sociales.

Es ahora, tres años después del estallido de la crisis, cuando la clase trabajadora y las clases populares van tomando conciencia. Y esa toma de conciencia por parte de la sociedad en general, va reflejándose en la juventud, que empieza a ser consciente de la penosa situación que va a ocupar en la fase del capitalismo en la que entramos, en la cual la oligarquía quiere aumentar su tasa de ganancia (sus beneficios) destruyendo lo que le sobra: puestos de trabajo y derechos laborales. Es aquí donde se demuestra el antagonismo de intereses entre la burguesía y la clase obrera. Es aquí donde urge una respuesta por parte de la clase obrera.

En la progresiva toma de conciencia por parte de la juventud, un sector de esta empieza a organizarse en torno al proyecto comunista. Y es que una de las características de la juventud, que la hacen un sector social especialmente revolucionario, es que tiene una gran iniciativa, superior la iniciativa que puede tener el resto de la sociedad, al no tener definido un proyecto definitivo en su vida (familia, hijos, trabajo, etc.) y no estar enteramente contaminada por las ideas capitalistas, que llenan de prejuicios y falsas ideas del mundo, especialmente con respecto a los ideales comunistas.

Gracias a ésto, cada vez más jóvenes ven en el marxismo-leninismo su proyecto y el proyecto de toda la juventud y todo el Pueblo trabajador, y se organizan en las organizaciones juveniles comunistas.

Las reivindicaciones obreras ya no son un tabú para la juventud. Y cada vez lo serán menos en medida que se vaya profundizando la crisis estructural del capitalismo. Ahora las reivindicaciones laborales toman un cariz de primer orden. Los jóvenes asisten a las movilizaciones sindicales: manifestaciones, concentraciones, protestas… y se informan acerca de cómo les afectan las contarreformas que está aplicando el gobierno. La juventud ya no se deja engañar por “consignazos” vacíos de contenido, sin un fondo político detrás. Ahora exigen medidas concretas para acabar con la pésima situación actual y quieren saber a dónde conducen esas medidas.

Para fortalecer la creciente conciencia social de la juventud, formada principalmente de forma espontánea como fruto de la realidad social que viven, es ahora más que nunca necesario el papel de la vanguardia juvenil comunista, de la juventud comunista, que mediante sus análisis indique hacia dónde debe golpear el conjunto de la juventud para que las fuerzas obreras y populares avancen, en detrimento de las fuerzas burguesas y capitalistas. Para ello es necesario explicar que la juventud y la clase trabajadora comparten un mismo proyecto, y que la conquista de los objetivos del movimiento juvenil pasa por la conquista de los derechos de la clase trabajadora.

Adrián Jota

Artículo publicado en la octava edición de Ofensiva, boletín del PCPE en Aragón (abril 2011). El presente contiene algunas modificaciones con respecto al artículo original.

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